domingo, 31 de julio de 2022

La Mujer y los Movimientos sociales en Colombia con la comunicación como mediadora

Colombia es un país que desde antes de independizarse ha sufrido innumerables barbaries y atrocidades. Muchos sectores fueron vulnerados a medida que pasaban los años, como son los dos casos que presentaremos a continuación y que dieron nacimiento a los movimientos sociales de "La Huelga de las Telefonistas" y la MAFAPO.

El primero, ocurrido en el año 1928 en Bogotá, desencadenó un llamado social que se extendió por todo el territorio nacional, evento que ha tenido una relevancia tan alta que catapultó a las mujeres para conseguir la igualdad. 

No ha sido fácil para el sector de la mujer en el trasegar de todos estos años en nuestro país, iniciando por la ciudad de Bogotá, donde solo se veía a la mujer para los quehaceres del hogar y nada más. La iglesia  y el sector social quería que la mujer fuera sumisa, pero vemos que la fuerza y la unión de estas mujeres logran que un país, para ese entonces sindicalista, respete sus ideales y se les trate con igualdad al ingresar en el entorno laboral. 

Un poco de contexto: el 21 de septiembre de 1881 se estableció el servicio telefónico en la ciudad de Bogotá con el fin de comunicar al Palacio Nacional con la oficina de correos. En el año 1900 hubo un incendio que produjo la quiebra de la compañía colombiana de teléfonos, y en el año 1906 tuvo su restauración, la cual realizó su nuevo comprador. Al pasar el tiempo, se vendió de nuevo. Para 1910 en esta empresa de teléfonos solo laboraban hombres.  Con la inauguración del nuevo conmutador, la gerencia dispuso que como en algunos países y ciudades capitales este servicio debía quedar en manos femeninas, las cuales fueron contratadas siendo escogidas las más jóvenes, ya que para ellos solo una mujer soltera, sin hijos, hogar o esposo podía dedicarse completamente al oficio y se adaptaban más. Incluso así no fueron exentas de sufrir maltrato laboral, mismo que se notaba especialmente en el salario que recibían, además de las humillaciones, y en algunos casos, el acoso laboral (Felacio Jiménez, 2012)

Fotografía tomada de documento La Huelga de las Telefonistas 


La compañía presentó deficiencias: una de ellas era que debía aumentar el personal, pero, para hacerlo, el sueldo de cada trabajadora se reduciría. Las telefonistas se vieron obligadas a cumplir jornadas nocturnas mal remuneradas. Conociendo un poco la historia de nuestro país y de que a la mujer siempre la querían marginar, se da una reacción de suma importancia en 1928, evento vital para la mujer en su entorno laboral, en la ciudad de Bogotá: “La huelga de las telefonistas”. Esto se dio porque la mujer se cansó de que la explotaran y no se les tratara con igualdad. 
                                    
Fotografía tomada de documento La Huelga de las Telefonistas 

A inicios de junio de 1928, las empleadas presentaron un memorial en el que pedían un trato humanitario, distinto del que les daban sus patrones, y exigían que les aumentaran el sueldo. Al inicio las peticiones fueron negadas y, después de darle vueltas al asunto, los empleados, cansados de esperar, no quisieron dar más tiempo. Hubo muchas tensiones donde se evidenció deslealtad con las promesas antes realizadas por parte de la compañía. Las mujeres, cansadas de esto y al ver que su mano de obra estaba ayudando a la industrialización y al crecimiento del país, comienzan a exigir sueldos equitativos, descansos dominicales y, el más importante, un trato digno, el cual lograron después de muchos intentos y negociaciones.

Las huelguistas recibieron apoyo de sus compañeras de trabajo y de la ciudadanía, la prensa también insidió en este tema, el alcalde José María Piedrahita les dio su respaldo a las telefonistas ya que rechazó el alza de las tarifas y defendió la idea de crear un proyecto que beneficiara, a los empleados a los clientes y a la compañía. Por ende los medios de comunicación fueron de gran ayuda para las mujeres en ese entonces y actuaron como mediadores,  es así que este evento ha sido uno de los más relevantes en nuestro país, pues a través de la prensa, no solo fue conocido en Bogotá sino también en distintas ciudades de Colombia  y las mujeres lograron su objetivo, ser escuchadas y reconocidas. 

Ahora bien, las luchas de las mujeres no solo se centran en cuestiones laborales, sino también en cuanto a lo relacionado con la violencia que se ejerce sobre ellas, sus familias y su cotidianidad en un país marcado por una violencia de siglos. Tal es el caso de MAFAPO.

Este movimiento social, Madres de Fasos Positivos de Soacha y Bogotá, es destacable para analizar la comunicación y sus dinámicas en un contexto posterior a la firma de los Acuerdos de Paz en Colombia. Nacido en 2008 a raíz de los casos de falsos positivos ocurridos entre 2006-2009 bajo el gobierno de Álvaro Uribe Vélez, este movimiento en particular ha tenido en los últimos años un protagonismo importante, debido en gran medida a la gestión de sus miembros para hacerse sentir en los círculos políticos, mediáticos y jurídicos de la nación. Suelen hacer apariciones públicas: sin ir muy lejos, en la presentación del último y más reciente informe de la Comisión de la Verdad, celebrado el 28 de junio de 2022, las y los miembros de la MAFAPO expusieron sus investigaciones en curso. 

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En cuanto al tono, por así decirlo, de los informes, es evidente la predominancia de un discurso netamente emocional que busca la humanización del público y los estamentos estatales con el propósito de comprender los hechos, responsabilizar culpables y esclarecer la maquinaria operante en el contexto de los falsos positivos. Si bien la MAFAPO ha logrado por sus propios medios hacerse notar, comunicar desde sus voces la lucha por la cual se movilizan, aún existe el peligro latente de convertirlas en una especie de espectáculo, siguiendo los planteamientos de Buraschi y Aguilar (2019) con respecto al modelo comunicacional “humanitario paternalista”. El dolor y el sufrimiento, si bien están presentes en los movimientos sociales cuya esencia es la reparación por crímenes de lesa humanidad y guerra, son temas que deben ser tratados con cierto tacto, pues no se pueden negar pero tampoco convertirlos en el centro de la lucha. 

Madres de Soacha participan en encuentro por la verdad sobre ‘falsos positivos’ | El Espectador

Observando las últimas reuniones que los miembros de la MAFAPO han tenido con los victimarios, es fácil notar un discurso emocional, sí, pero también empoderado desde la perspectiva de apropiación de tecnologías o medios de comunicación, expresión de voces y sentires propios y el uso participativo de los medios de forma equitativa, sin ánimo de lucro, al menos para el movimiento social. 


Fotografía tomada de Periódico digital GATOPARDO 


Tarea 5 Valoración 
Reportaje Organizaciones que defienden el derecho a la comunicación 


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